10 agosto 2009


El Tejo, árbol sagrado de los celtas, tiene en San Cristóbal su lugar sagrado y mágico. Ubicado junto a la vieja ermita debe ser considerado como una reliquia, un auténtico monumento vegetal vivo, muy vivo. Sobre su antigüedad mucho se ha meditado, citado ya por Madoz en su Diccionario Geográfico de España, dice P. G. Trapiello "ya miraba perplejo lo que pasaba por El Bierzo mucho antes de que se colocara la primera piedra de la catedral de León".
Árbol de crecimiento lento y gran longevidad, presenta una madera dura y elástica que era utilizada en la antigüedad para la fabricación de arcos. Se dice que todo él es tóxico, incluso las semillas, a excepción del arilo rojo que las rodea.

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